
La heroica actuación de un agente de seguridad, que perdió tres dedos de su mano al tratar de defender a los jugadores de la explosión del artefacto, hace que no tengamos que lamentar peores consecuencias. Jamie Arnold, viejo conocido para los aficionados españoles y actual jugador del Hapoel de Jerusalén, se muestra muy agradecido al guarda y admite que la situación no puede seguir así: "Hay que hacer algo".
No es la primera vez que conocemos episodios violentos en el baloncesto israelí. El pasado año Meir Tapiro, uno de los líderes de la selección nacional, fue apuñalado mientras practicaba el tiro despues de un entrenamiento.
Ojalá no tengamos que volver a hablar sobre este tipo de acciones y poder ceñirnos al deporte en estado puro.
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